Framework Cynefin
La dificultad de los proyectos no se mide por su duración o por su complejidad a la hora de ejecutar las tareas, sino por su incertidumbre. El framework de Cynefin es una herramienta que puede utilizarse a la hora de evaluar ese nivel de incertidumbre. Así, tenemos proyectos simples, complicados, complejos y caóticos.
Proyectos simples
Son aquellos en los que podemos saber los elementos que contiene. Sabemos aquello que hay que hacer, lo que ganamos con el proyecto, cuándo va a entregarse, cómo se va a ejecutar y dar seguimiento, además de qué recursos, duración y coste tenemos, es conocido, entendido y controlado.
Un ejemplo de proyecto simple es aquel cuyas variables y elementos son conocidos; está planificado con un nivel alto de confianza; está totalmente acotado el alcance; sabemos lo que se espera y no se espera; y se ha hecho un análisis adecuado del impacto de la oportunidad que se genera tras el proyecto definiendo los indicadores y los objetivos, incluyendo las pruebas de concepto necesarias para asegurar que todo es conocido.
Proyectos complicados
Son aquellos en los que hay partes desconocidas, pero sabemos cuales son. Por ello, haciendo una buena gestión de expectativas y comunicación transparente, podrían llegar a un éxito igual que en los proyectos simples.
Ejemplos de proyectos simples y complicados
- Comprar un teléfono móvil para llamar por teléfono (simple)
- Cambiar un grifo sin herramientas adecuadas ni conocimiento previo (complicado)
- Cambiar una batería de un coche siguiendo las instrucciones del coche (simple)
- Conectar unos auriculares a un ordenador (simple)
- Montar un mueble sin instrucciones (complicado)
La clasificación de los proyectos según su nivel de incertidumbre es el primer paso para poder preparar una buena gestión de expectativas. Como jefe de proyectos, es importante poder determinar ese nivel de complejidad y comunicarlo adecuadamente.
Preguntas que te puedes estar haciendo
Un proyecto se vuelve complejo cuando las relaciones causa-efecto ya no son analizables por expertos y solo se comprenden a posteriori mediante experimentación.
Las listas de tareas y cronogramas básicos en hojas de cálculo son suficientes debido a que el alcance es totalmente conocido y acotado.
A mayor incertidumbre (proyectos complicados), mayor debe ser la reserva de contingencia financiera para cubrir cambios no previstos en la fase de planificación.
Porque permite validar supuestos desconocidos en un entorno controlado antes de realizar la inversión total del proyecto.
Autor
Antonio Gutiérrez es un Jefe de Proyectos IT con una amplia trayectoria en la dirección de equipos técnicos y el desarrollo de negocios online. Especialista en optimización de procesos y gestión de proyectos con tecnología IA, destaca por su capacidad para integrar soluciones innovadoras en entornos digitales complejos. Con una fuerte vocación por la formación y la responsabilidad profesional, Antonio se dedica a transmitir su experiencia en jefatura de proyectos para ayudar a otros a evolucionar en el sector tecnológico. Actualmente, ofrece consultoría estratégica y recursos especializados para profesionales que buscan liderar con éxito la transformación digital.


